Caminando en la historia, llevando de la mano la fuerza que llevó al clan femenino a su liberación; tropezándonos con las movilizaciones y movimientos femeniles, con la aprobación del divorcio y del aborto, nos encontramos con un camino menos lleno de piedras y ataduras. La mujer ha crecido no como mujer sino como individuo, como persona que sabe y puede hacer, incluso mucho mejor, lo que otros ya hacían.
Gracias a que ellas son ellas y no ellos; tienen un instinto administrativo más poderoso, donde sus habilidades, roles y funciones van un paso adelante del de aquellos que algunas veces han aportado muchos aciertos pero también fracasado algunas veces.
No solamente se administran empresas o países; los artistas también deben planear, organizar, controlar y dirigir sus proyectos. Tomando como gran ejemplo de esta analogía me halaga nombrar a la prestigiosa arquitecta iraquí Zaha Hadid, una de las principales figuras de la arquitectura contemporánea mundial, catalogada por Forbes (World’s Business Leaders) como una de las 100 mujeres más influyentes en el mundo, ganadora en el 2004 del Premio Pritzker (equivalente al Nobel de Arquitectura) siendo la única mujer que lo ha recibido; también ha sido merecedora de otro de los premios más codiciados en Europa, el Mies van der Rohe.
Todos sus proyectos siempre sobrepasaban las expectativas de los concursos, ganaba pero construían otros pues según los jueces sus ideas eran inmaterializables; la catalogaban como –la arquitecta de papel-. Aunque no había construido nada, era solicitada por las mejores universidades. Ella decía: “No he construido, a pesar de haber ganado los concursos, por racismo y machismo. Mi trabajo resultaba extraño hace veinticinco años, cuando no se hablaba de deconstructivismo. Mis diseños parecían ser irreales, irrealizables. Que yo fuera mujer y extranjera los enrarecía aún más. Todo era un problema, y muchas veces todavía lo es”.
A pesar de estas dificultades ella nunca dejó de diseñar, “La ambición fue lo que me salvó”, afirmó. “No hay nada que pueda con la determinación de querer lograr algo. Y yo sabía lo que quería. Sólo me faltaba conseguirlo. Más difícil que construir un edificio es tener buenas ideas. Y yo las tenía. Me he pasado media vida luchando por levantarlas, batallando por borrar los límites de la arquitectura…”.
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| Estación de Bomberos |
Siendo fiel a su misión de vida, Zaha logró ser construida por un empresario alemán dueño de la productora de sillas Vitra, el cual le encargó la estación de bomberos de su fábrica en Weil am Rhein; ese proyecto dio vida a su profesión y terminó por consolidarla. Debido a su gran éxito; quiso dedicar su mayor tiempo a la docencia y al desarrollo de sus propios proyectos.
Gran ejemplo de intelectualidad y perseverancia.
"Una ciudad que cambia con nosotros nos hará más libres y más responsables." Zaha Hadid


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